
Grandísima noche la que pudimos vivir el pasado sábado en Madrid, gracias a la banda asturiana Warcry, que nos ofreció una auténtica velada heavy a gran escala.

No hay mejor para un plan de sábado noche que ir a un auténtico conciertazo de música. En esta ocasión el lugar elegido era la sala Ritmo y Compás de Madrid, y los protagonistas iban a ser tres estupendas bandas como In Vain, Quinta Enmienda y Night Symphony.
Sábado noche, y no hay mejor plan que un concierto. En este caso en la madrileña sala FAX, de dos grupos muy diferentes en estilo pero con ganas de hacer disfrutar al público allí congregado. Según iba entrando todo el mundo no se hacía difícil charlar con distintos componentes de ambos grupos, se notaba cierta camadería en el ambiente.

Los fuertes regresaron al norte el pasado 19 de noviembre demostrando que saben sobrevivir y que no se cansan de dar conciertos. Cuando llegamos a la puerta de la sala Heaven nos encontramos con una fila de gente muy bien organizada, algo poco común en este tipo de conciertos, y aunque no eran muchos, se morían de ganas de ver a 037.

La noche del 19 de noviembre prometía, dado que íbamos a poder disfrutar de dos grandes grupos de la escena metalera nacional. Se trataban de los madrileños Third dimensión y de los valencianos Quelonio, y el lugar elegido nada más y nada menos que la mítica sala madrileña “Silikona”.

El pasado viernes 21 de octubre fue un día que recordaré siempre. La banda Sôber siempre se ha encontrado entre mis favoritas, y debido a su separación, nunca tuve el privilegio de asistir a un concierto suyo. Me pasaba las horas escuchando los temas y viendo sus directos imaginándome allí. Incluso con mi anterior banda “Vehemencia” versionábamos temas de ellos.

Se palpaba en el ambiente las ganas de ver al mítico grupo madrileño Obús por parte de los congregados desde las 18:00 de la tarde, agradeciendo que el tiempo acompañó, dándonos un respiro y respetándonos sin una gota de lluvia.

La nueva revisión de Jesucristo Superstar nos demuestra que, con poco, puede hacerse mucho. Con una escenografía mínima y un gran juego de luces, la obra consigue transportarnos en el tiempo y el espacio y, lo que es más importante, logra que nos creamos lo que estamos presenciando.

Como de costumbre, era un día de lluvia en territorio cántabro, sin embargo, eso no impidió que estuvieramos apoyando a Panzer. Habían tardado treinta años en venir a nuestras tierras y no podíamos desaprovecharlo ni nosotros, ni todos los seguidores con los que cuenta el grupo aquí en el norte.

Gran noche la que nos esperaba en la mítica discoteca Excalibur de Madrid. Por delante teníamos una más que interesante propuesta musical gracias a las bandas Al rojo vivo y Guadaña.
|
|