Usar puntuación: / 1
MaloBueno 

 sonispherelogo

El pasado 15 de julio arrancaba la III edición del Sonisphere Festival en Getafe. Dos días de auténtico heavy metal con algunos de los grupos más relevantes del panorama actual.

            Los encargados de abrir boca fueron los suecos Bullet que nos presentaron su tercer trabajo: “highway pirates” con una apabullante puesta en escena que hizo olvidar el asfixiante calor que protagonizaría el resto del día.

            Llegó el que para muchos era si no el más importante, uno de los grupos más deseados del festival, los albaceteños Angelus Apatrida. Con temas como Clockwork" (que usaron para abrir", "Of Man and Tyrants" o "Legally Brainwashed no defraudaron las expectativas que muchos depositaron en ellos.

angelus

            Los manguerazos de agua helada eran una bendición en el secarral del Cerro, aunque alguno vio como sus objetos personales habrían de ir directos a la basura.

angelus2

            Los siguientes eran Valient Thorr, que con su rock tosco y granjero nos hicieron pasar uno de los momentos, a mi juicio, más divertidos del festival con temas de último su disco Stranger.

            Era el turno de los franceses Gojira. Sorprendieron a más de uno con su death metal progresivo con temas como Flying Whales y Oroborus.

            Tras Gojira sonaban los primeros acordes de Sober, la segunda y última representación nacional del festival. Con una imponente puesta en escena y un
sonido más que aceptable, los madrileños supieron meterse al público en el bolsillo con clásicos como Diez Años, La nube o Arrepentido que hicieron temblar el recinto, sin tener tanta acogida sus nuevos temas del último trabajo.

angelus3

            Sin tregua una espectacular Angela Gossow hacía aparición en el escenario. El death metal de los suecos Arch Enemy que consiguió hacernos olvidar del cansancio notable en más de uno. La consigna “I wanna see your blood” fue seguida casi literalmente por más de uno que había perdido el sentido del peligro bajo los acordes de canciones como Ravenous" o "We Will Rise, y varios de su último disco khaos Legions en el que se centraron en su mayoría.

            En torno a la una de la mañana era el turno de uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos, y el más carismático al que habían estado esperando muchos de los que conformaban la audiencia del Sonisphere: Slash, que tuvo recuerdos para su anterior banda y no solo musicalmente. Tras repetir que no le importaba en absoluto Guns and Roses, desenterró varios clásicos como Sweet Child O´mine o Rocket Queen, además de otros temas de sus otras bandas en solitario como Velvet Revolver.

            Bien avanzada la madrugada era el turno de The Darkness. Los de Reino Unido no estuvieron muy acertados en su actuación. El sonido era cuanto menos mediocre y su vocalista incapaz de enganchar a los pocos asistentes que allí quedaban cuando eran casi las 4 de la mañana.

            En general una jornada que sirvió de aperitivo para el plato fuerte que se serviría al día siguiente. Más de 30.000 personas se daban cita en este primer
día marcado por grupos clásicos y actuales y una polvareda que a más de uno obligaría a llevar mascarilla al día siguiente.

  

            Sobre las 15,30 del día 16 arracaba la segunda jornada del Sonisphere 2011. Los encargados de abrir cartel eran los suecos Hammerfall que quizás habrían estado más acertados en un horario posterior ya que debido al calor muchos de los asistentes optaron por ver el concierto desde la retaguardia. Los de Gotemburgo estuvieron correctos tanto en la forma como en el fondo, los temas elegidos como Last Man Standing, Hearts on Fire, Let the Hammer Fall, Renegade o Hammerfall hicieron olvidarse del sofocante calor que estábamos sufriendo en esos momentos donde las mangueras brillaron por su ausencia.

            Los siguientes fueron los estadounidenses Mastodon.  Su apertura con March of the Fire Ants  seguida de Where Strides the Behemoth con sus riffs de guitarra pesados, técnicos y complejos y ritmos de batería influidos por el jazz, obligaron a mover las cabezas hasta aquellos que solo estaban allí como meros espectadores.  Así continuaron con temas como Aqua Dementia Crack The Skye, Crystal Skull concluyendo como viene siendo habitual con
Blood And Thunder.

            Era turno ahora para los de Helsinki. Apocalyptica arrancaba con un tema de su último disco 7th Symphony, denominado 2010, pero finalmente se centrarían en los temas que les hicieron mundialmente conocidos. Las versiones de Metallica con canciones como Master Of Puppets, 
Nothing Else Matters, o Seek And Destroy, y de Sepultura con Inquisition Symphony, animaron al público a golpe de violonchelos con un virtuosismo propio de sonidos extraterrestres.

            Tras cerrar el concierto con Hall of the Mountain King, era el momento del hard rock progresivo de los estadounidenses Dream Theater que abrieron su actuación con Under a Glass Moon.   John Petrucci se metió en el bolsillo a los asistentes que por un momento olvidamos el plato fuerte que nos esperaba tras este concierto. Temas como Forsaken, Endless Sacrifice o The Great Debat o el encore Learning To live pusieron la guinda a una actuación sobria y perfecta en su estilo.

            Llegó el momento más esperado por muchos de los que allí estábamos. Sonaban los primeros acordes de Final Frontier con la que abrieron una de las mejores actuaciones de la banda. Hubo de todo, bromas de Bruce con el público, un decorado propio de una película de ciencia ficción, clásicos como Fear of the Dark, Hallowed Be Thy Name, Running Free, The number of the beast que consiguieron aunar todas las voces como si de una sola se tratara, el incombustible Eddie que no podía faltar en tan señalada cita y una ausencia que más de uno no pudimos creer y que achacamos a las posibles alucinaciones que las oleadas de polvo pudiesen estar provocando en nosotros, pero no, nada tenía que ver con eso. Tras un inexistente encore, Run To The Hills, la que para muchos fue, es y será un himno de la banda, o al menos uno de sus temas obligatorios se quedó en el tintero. En definitiva un concierto como pocos, una puesta en escena bestial y un sabor agridulce por la ausencia de esa gran canción.

            Tras el subidón de Maiden, era el momento de otro clásico que tendría la difícil tarea de mantener el ritmo de sus predecesores: Twisted Sister. Y vaya si lo consiguieron, porque ellos son así, una banda que aunque hayas visto decenas de veces consiguen animarte, hacerte saltar con cada una de sus canciones sean nuevas o antiguas como Burn in hell, Stay Hungry, The kids are back o sus clásicos We're not gonna take it, I wanna rock o Come Out and Play.

            Dee Snider supo conquistar al público con su incombustible energía y parodiando la letra que muchos cantamos en los bares cambiando el We´re not gonna take it por Huevos con aceite y I wanna Fuck por I wanna rock.

            Llegaba el momento de Uriah Heep, que tenían el difícil papel de ser los sustitutos de Alice Cooper, el que en un principio se encumbró como un gran cabeza de cartel aunque canceló su concierto pocos días antes. Los ingleses arrancaron su actuación con I´m Ready siguiendo con Return to Fantasy y Stealin´ante un público algo apagado quizás por haber dado toda su energía en los dos conciertos anteriores.

            Lacuna Coil fueron los encargados de cerrar el festival. El sonido fue mediocre desde el primer momento. Era casi un milagro escuchar la melódica voz de Cristina Scabbia. El cansancio era evidente en los cada vez más reducidos espectadores, pero aún así, sus fieles se mantuvieron apoyando al grupo en temas como I won´t tell you, I´m not afraid o la versión de Depeche Mode, Enjoy the Silence.

            El segundo día se cerró con más de 40.000 asistentes que disfrutamos de uno de los pocos festivales de Heavy Metal celebrado en nuestro país este año.

            En definitiva, como positivo grandes músicos, grandes bandas y sobre todo gran ambiente de los asistentes, como negativo, el calor, el polvo que resultaba asfixiante y que envolvió el recinto en más de una ocasión y los desorbitados precios que parecen una tradición en los festivales españoles

 

 Texto y fotos: Raquel Piqueras y Alex Fernández

 

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar