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Como de costumbre, era un día de lluvia en territorio cántabro, sin embargo, eso no impidió que estuvieramos apoyando a Panzer. Habían tardado treinta años en venir a nuestras tierras y no podíamos desaprovecharlo ni nosotros, ni todos los seguidores con los que cuenta el grupo aquí en el norte.

 Al principio no era muy abundante el aforo del Arena y nos quedaba un buen rato para ver al esperado grupo. Sin embargo, ese tiempo estuvo bien amenizado por una magnífica banda con pureza metalea llamado Aranea.

 

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 Respecto a estos teloneros, destacar los temas “Viento del norte” que defiende la interesante teoría de que el heavy nace en Cantabria, y “Madre”, desde mi punto de vista una balada entregada y muy tierna.

 

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 Cuando llegó la hora de Panzer, el aforo de la sala se había incrementado notablemente, lo que dificultaba más el movimiento para la cámara. La mayoría de la gente era de mediana edad, como era de esperar debido a la experiencia y a los años del grupo, sin embargo también podíamos ver gente bastante joven, lo que demuestra la calidad de la banda y que el heavy no tiene límite de edad.

 

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 Se mostraron educados desde el principio, presentándose desde el primer momento y manteniendo conversaciones con el público como si nos conocieran de toda la vida. 

Quiero destacar en primer lugar el tema “Dios del Rock” un tema de 1985 muy cañero en el que pudimos ver a Rafael Ramos, el batería de la banda con una gran energía que se contagiaba.

 

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 También quiero señalar el tema “Galones de plástico” de su disco “Sálvese quien pueda” de 1983 en el que se pueden escuchar algunos retazos de historia que nunca está de más. Mientras tanto, continua su comunicación con el público que por su parte se entregaba con creces al concierto. Supongo que al fin y al cabo, una sala pequeña como es el Arena facilita las cosas en este aspecto.

  

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 Había llegado la hora de “Tocar madera” uno de esos temas que reconocería cualquier persona independientemente de si sigue a Panzer habitualmente o no, uno de esos clásicos del heavy que llegan a oidos de cualquiera y en el que Carlos Pina no dudo en ofrecer el micrófono al público.

 

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Ya quedaba poco para finalizar, pero no podían faltar “No hay quien nos pare”, una canción, según ellos, muy “teenager”, “Perro viejo” y, por supuestísimo, “Panzer” en la que la sala vibró y tras la cual hicieron promesa de regresar por el norte para deleitarnos de nuevo con su pureza metalero.

Por nuestra parte, le deseamos lo mejor a este grupo que nos ha demostrado una vez más que este género no tiene límite de edad y siempre contará con seguidores de todas las edades.

 

Texto : Raquel Alvarado

Fotos: Karen González

 

 

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